Bronca en el pleno de Mislata

Bronca en el pleno de Mislata

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guerra en el pleno
Gordo, cortita, machista, hijo de p…, facha, impresentable y payaso. Son los insultos y vejaciones habituales en las sesiones plenarias del Ayuntamiento de Mislata. El público lanza proclamas según sus inclinaciones y los ediles se acusan entre sí de hundir al país, de la crisis económica y de mil cosas más, todo ello aderezado de malas palabras. Ha habido sesiones, incluso, en que algunos ediles que querían ir al baño no se atrevían por miedo a que los ánimos encendidos del público fueran a más, en la mayoría de las ocasiones jaleados por los propios concejales. Pero nunca se había llegado a las manos.
El del jueves por la noche parecía un pleno tranquilo. A las once y media quedaba apenas una decena de personas entre el público. Se debatía el punto seis, una moción del PP para condenar la congelación de las pensiones y pedir al Gobierno que convocara el pacto de Toledo. El público comenzó a insultarse y a gritar a los ediles, según fuentes presenciales. El alcalde, Manuel Corredera, al ver que no podía hacer callar a la gente, decidió suspender durante cinco minutos la sesión plenaria.
Cuando el portavoz socialista Miguel Merenciano se disponía a abandonar el salón, un vecino le gritó: «No tenéis vergüenza. Estáis hundiendo el país». Inmediatamente varias personas, simpatizantes socialistas, se dirigieron hacia él y le increparon, y el alcalde se acercó para calmar los ánimos. Tras él, el concejal de Seguridad Ciudadana, Vicente López. Y aquí las versiones difieren sustancialmente. Mientras el edil sostiene que le pegaron un puñetazo -no reconoce que se defendió-, Crescencio Alarcón, que así se llama el vecino, aseguraba ayer que fue él quien recibió primero. «Parece que yo al intentar defenderme le rompí la patilla de las gafas», dijo ayer este militante socialista. La agresión dejó al concejal la ceja partida y un derrame interno, por el que tuvo que recibir asistencia médica en el Hospital de Manises. El vecino se llevó de recuerdo el pómulo hinchado y otro derrame.
Al día siguiente, Vicente López estaba indignado. Pocas horas después de la pelea recibía a los medios de comunicación en el mismo lugar donde fue agredido, en el salón de plenos, y donde todavía quedaban restos de sangre en el suelo. «No pensaba jamás que se pudiera llegar a esta situación. Recibí el puñetazo a traición, porque lo único que quise fue calmar los ánimos», dijo ayer.

Impropio de un concejal

No habló de que él también agredió. Tampoco lo decía la nota de prensa que mandó el equipo de gobierno a las doce y media de la madrugada. El hecho de que se obviara esa información cabreó a los socialistas, que decidieron contestar con otro comunicado para contar el puñetazo que a su vez recibió el vecino, que pasó la noche en la comisaría de Zapadores, detenido por agredir a la autoridad. «El concejal amenazó a varios asistentes y les profirió insultos con el puño en alto, una actitud amenazante y violenta impropia de un concejal», dijo Merenciano.
Por su parte, Vicente López se fue por la mañana a presentar una denuncia contra el vecino que le agredió, un ex trabajador del Ayuntamiento que casualmente estuvo los últimos años a las órdenes del edil. «La relación no era mala. Es más, cuando se jubiló fui a su fiesta de despedida», explicó Vicente López. Crescencio estaba ayer muy afectado. «Cada hora que pasa estoy más nervioso y tengo ganas de llorar».
Durante todo el día se sucedieron los comunicados. El PP exigió la expulsión del militante socialista. El alcalde se lo reclamó al secretario local de los socialistas, Carlos Fernández Bielsa. «Que expulse del PSPV a quien ha agredido a un concejal». También en el comunicado del PP se ignoró el puñetazo al vecino, y Corredera llegó a decir: «La gran mayoría de los socialistas están avergonzados de lo que ha hecho uno de los suyos». La contestación del los socialistas es que el concejal se comportó «como un gamberro».
Tanto el PSPV como EU culparon al alcalde de la crispación que se vive en los plenos, mientras desde la Coordinadora Vecinal, su presidente, Julián Martínez, reclamó a todos los partidos políticos una condena de los hechos y un momento de reflexión para calmar los ánimos y evitar la crispación que se vive en Mislata. «Si no lo hacemos, estos enfrentamientos se vivirán en la calle, en los bares y en cualquier lado. Lo que tienen que hacer es intentar solucionar los problemas de los ciudadanos y dejarse de enfrentamientos lamentables».

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